Ética, compliance y prevención del delito fueron los temas centrales del primer seminario de Management, Estrategia y Ética Aplicada | FACEA UDEC
Ante estudiantes e invitados externos, el abogado Mario Olave Silva abordó cómo la responsabilidad penal exigible a las empresas desde 2009 ha obligado a sus integrantes a mejorar la gestión de riesgos y a mantener un comportamiento ético.

Escrito por Comunicaciones FACEA

octubre 26, 2026

La exposición se detuvo en el trabajo preventivo dentro de las organizaciones, desde el conocimiento interno de sus procesos hasta los canales de denuncia disponibles.

 

Cuando el Congreso termina de analizar un fenómeno y dicta una ley que lo regula, es común que ya se estén ideando nuevas formas de eludir ese control. Frente a ese desfase entre la norma y la realidad queda un cimiento clave, explicó Mario Olave Silva, encargado de Compliance y Prevención del Delito de la Corporación Universidad de Concepción, quien expuso el martes 20 de octubre en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA UdeC).

La charla «Prevención de Delitos y Compliance» abrió el ciclo de seminarios «Management, Estrategia y Ética Aplicada», organizado por docentes de las áreas de Estrategia, Ética y Gobierno Corporativo con el apoyo del Departamento de Administración y la revista Management & Empresa. El marco de la actividad fue la Ley N° 20.393, que en 2009 estableció la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

«La ley no suele llegar de forma oportuna ante la aparición de nuevos fenómenos sociales», explicó Olave, quien agregó que «ahí la ética es más potente, porque no requiere la promulgación de una norma».

Ese cimiento se instala antes de que alguien firme por una empresa, dijo. Carreras profesionales como administración y derecho, por ejemplo, conceden una cuota de poder a quienes dirigen personas jurídicas que generan empleo y prestan servicios. «Los grandes fraudes surgen de personas que ignoran los límites de su autoridad», ejemplificó.

La ética, planteó, ya no es un asunto puertas adentro. Las reacciones ante cualquier desviación de conducta se amplifican a escala global en horas, y la desconfianza hacia las instituciones y las empresas crece con ellas.

En una entidad formadora el efecto se multiplica, ya que quienes se forman validan lo que observan. «Las materias relativas a la ética deben ser fundamentales y estructurales en los programas formativos de la educación superior», afirmó.

Las claves para la prevención, de acuerdo con el abogado, son tres: conocer la organización desde dentro, empoderar a quienes pueden activar los canales de denuncia y sostener talleres con ejemplos cotidianos.

 

 

 

 

Luego del seminario inaugural, los organizadores adelantaron que buscarán asegurar la continuidad del ciclo e incluir temáticas como tecnología, marketing y recursos humanos.

 

El plan de estudios y el entorno

Francisco Sepúlveda Laurence, vicedecano y director de la revista Management & Empresa, agregó, respecto del fin de la invitación, que «las personas jurídicas asumen responsabilidades al igual que las personas naturales», por lo que «cualquier conducta constitutiva de delito no solo compromete a quien la ejecuta, sino a toda la organización».

La elección de voces externas también es deliberada, ya que integrar a profesionales ajenos al cuerpo académico permanente da mayor credibilidad a lo expuesto, sostuvo el vicedecano. Son quienes trabajan a diario con el sector público y privado y refuerzan los aprendizajes de cada asignatura.

Esta fue la primera charla de un ciclo que la facultad busca mantener en el tiempo. Hasta ahora, el calendario podría extenderse a futuro a áreas como tecnología, marketing y recursos humanos, para aterrizar los dilemas éticos del entorno.