«El nuevo Gobierno deberá decidir y «jugar muy bien sus cartas», si quiere obtener las cifras publicitadas para alcanzar importantes objetivos, que fueron la base de su elección.»

En los últimos años, un conjunto de hechos ha causado el constante ajuste de las proyecciones de variables económicas anuales, principalmente con sesgo a la baja, complicando el logro estimado de objetivos publicitados previamente. Esta situación está siendo habitual presentándose como un «déja vu» en la economía nacional.
Lo anterior ha complicado la toma de decisiones de los diversos agentes de la economía, por la volatilidad de las estimaciones de dichos parámetros. Primero, se hace difícil presupuestar en medio de este panorama enfrentado y segundo, se deben ajustar cifras con sesgo a menores dígitos, para presentar un panorama realista.
En la actualidad, el problema principal viene desde el exterior, originado en los conflictos bélicos, los cuales han provocado una fuerte alza del precio del petróleo, superando ya en un 70%, al precio de meses pasados. Lo anterior origina una reacción negativa en una serie de precios en los mercados, causando un panorama que se torna mucho más complejo, de incertidumbre y volatilidad, tanto para la economía mundial como nacional.
Así, en el país los ajustes principales, como por ejemplo, la inflación al alza desde el 3,2% a un 4% en el presente año, menor crecimiento de la economía que el proyectado, pasando a un rango de 1,5% a 2,5%, la inversión ajustándose a la baja a un 4 % desde una tasa estimada con mejores expectativas, las restricciones del gasto en el Presupuesto Fiscal, postergación de la disminución en el nivel de la tasa de política monetaria desde el 4,5%, actual, etc., es decir todas las correcciones con sesgo negativo.
Por otra parte, el inicio del período correspondiente al nuevo Gobierno plantea desafíos aún mayores de los citados algunos meses pasados, debiendo, por lo tanto, tomar drásticas decisiones para solucionar emergencias, como es el alza en el precio de los combustibles. Se suma, por otra parte, al compromiso autoimpuesto referente al ahorro fiscal programado, limitando los egresos con relación gasto social.
También, un tema central es el relacionado con una variable clave, como es la inversión. El ajuste a la baja en la proyección de su crecimiento para el presente año, termina haciendo más difícil el alcanzar durante el período del presente Gobierno, un crecimiento del 4% en el PIB. (Producto Interno Bruto).
La resiliencia se instala nuevamente, se enfrentan períodos difíciles, pero da la impresión que el país se ha ido acostumbrando a esta situación. Si se toma como base la última década, una serie de complicaciones han obstaculizado un mejor resultado en el área económica de diferentes Gobiernos, a saber: terremoto, revuelta social, incendios masivos, desconfianza, incertidumbre, inseguridad, etc., provocando múltiples efectos negativos para un mejor desempeño de la economía, y desde el exterior, problemas bélicos con sus consecuencias negativas para el comercio mundial.
De esta forma el nuevo Gobierno deberá decidir y «jugar muy bien sus cartas», si quiere obtener las cifras publicitadas para alcanzar importantes objetivos, que fueron la base de su elección. Ya no será considerado a futuro dar explicaciones y como razones, el escenario enfrentado al inicio del presente período gubernamental.
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Dr. Juan Saavedra González, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción. Columna opinión de El Sur, viernes 03 de abril 2026 |



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