Incremento de estructuras de costos y traspaso a precios | FACEA UDEC

«No es posible traspasar a precios los mayores costos de producción de las empresas y tampoco lo es dejarlos absolutamente invariables antes los cambios en sus estructuras de costos.»

Desde aproximadamente inicios del presente año, las estructuras de costos de las empresas han variado, dados ciertos hechos y disposiciones legales ocurridos durante estos últimos meses.

Es el caso de la disminución de la jornada laboral, aumento de cotizaciones de costo de empleadores, incremento de remuneraciones y alza importante en el precio de insumos necesarios para los procesos productivos, dado el aumento de la tasa de inflación, lo cual ha traído como consecuencia una serie de diferentes efectos para una mayoría de empresas.

Una de las complicaciones mayores lo concentra el aumento de costo de los combustibles o de la energía, este bien, por si solo, concentra gran parte de las causas de la variación de costos en los procesos productivos y derivado a su vez del incremento del precio del petróleo en los mercados internacionales, en aproximadamente un 30% en los últimos meses.

El aumento de costos se verifica en los indicadores clásicos de márgenes de beneficio y de uno recurrente como es el «ebitda», (ganancias antes de intereses, tributos, amortizaciones y depreciaciones). Las empresas, en particular las de mayor magnitud, han incorporado un indicador que considera costos e ingresos extraordinarios del período y se marca la diferencia si no hayan existido aquellos costos e ingresos extraordinarios, como es el caso del aumento del precio de la energía. Así la información financiera señala claramente los efectos, marginales en la estructura de costos para considerarlos en el momento de analizar los resultados reales de una empresa.

Por otra parte, sería fácil la solución de traspasar, por parte de las empresas, estos incrementos a los precios de venta, pero esto no funciona así por diversas razones, algunas de las cuales dicen relación con la existencia de una demanda débil, y también producto de la competencia, empresas que no aumentan sus precios en toda la magnitud de los precios de costos, por lo tanto, en cierto porcentaje si van a subir sus precios.

Pero, por otra parte, debe considerarse también un indicador relacionado con la «elasticidad precio de la demanda», el cual da cuenta de la variación en las ventas, si los productos son sensibles al precio, de manera que el aumento de estos, aunque sea marginal, puede causar disminución de ventas, para el caso de una empresa o una industria determinada, y ante escenarios de inflación puede afectar más la dinámica del consumo. De esta manera no resulta fácil, para las empresas traspasar los efectos del «shock» de costos a precios.

Como se puede concluir, no es posible traspasar a precios los mayores costos de producción de las empresas y tampoco lo es dejarlos absolutamente invariables antes los cambios en sus estructuras de costos, debiendo sacrificar partes de los márgenes de rentabilidad que tenían presupuestados. Por una parte y por otra la demanda o el consumo también se ajusta en estos momentos por parte de las personas y muchos bienes, al margen de los de primera necesidad, pueden disminuir sus ventas, ante alza de precios y mayores niveles de inflación.

De esta manera en tiempo complejos de la economía, producto de variables externas incontrolables, surgen una serie de restricciones afectando prácticamente a toda la economía, tanto a las empresas como a quienes demandan sus productos.

 

 

 

 

Dr. Juan Saavedra González, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción.

Columna opinión de El Sur, viernes 15 de mayo 2026