Economía en período de transición | FACEA UDEC

«Organismos especializados proyectan un crecimiento aproximado del PIB de un 3% para 2027, cifra que vendría a confirmar y validar las estimaciones de un cambio en la velocidad tendencial de la economía.»

Hacia la segunda parte del presente semestre, la economía nacional deberá ir superando las cifras reflejadas en los magros resultados obtenidos en los últimos meses. Se puede decir, en este momento, se debe iniciar una transición, desde un punto de partida de logros ínfimos, para a proyectarse definitivamente hacia mejores resultados.

Como causas, se pueden comprender las complejidades existentes, en la puesta en marcha y en los inicios de un nuevo Gobierno y de los ajustes del Programa a desarrollar, pero aquello era deseable tuviera una duración de tiempo limitado. Se podrá justificar con la lata discusión en el Parlamento de leyes especiales, como en el caso de la Ley de Reconstrucción Nacional y de reformas, pero todo lo que conduzca a un mejor nivel de resultados en la economía, se va quedando sin margen o reserva de tiempo, para pasar a una mejor fase.

Si se toma el presente como el momento inicial del período de transición de la economía, con nuevos ajustes en la proyección de crecimiento aproximado a fin de año a un nivel del 1% de crecimiento del PIB, (Producto Interno Bruto), pero luego comprobándose la recuperación de la inversión, al igual que la formación bruta de capital, cambios positivos en los indicadores de demanda interna y la necesidad imperiosa de bajar la tasa de 9,5% de desempleo, marcarían el comienzo de un nuevo período.

Por otra parte, se deben agregar dos temas congruentes con esta situación, uno es la falta de acuerdos en el Parlamento, como sucedió para la aprobación de una Ley donde el Gobierno ha puesto toda sus «fichas», confiando en la fórmula a seguir, para sacar a la economía del «marasmo» en que se encuentra, y se suma a lo anterior la incertidumbre proveniente de la economía internacional, por los conflictos bélicos y tema de aranceles, al margen del precio del cobre., como factor siempre positivo.

Aunque se espera una nueva etapa, gran parte del presente año ya está jugado y queda fuera del «punto de mira», siendo en todo caso el inicio de un período donde debería concretarse un mejor desempeño hacia finales del próximo año. De todas maneras, organismos nacionales e internacionales especializados, coinciden y proyectan un crecimiento aproximado del PIB de un 3%, cifra que vendría a confirmar y validar las estimaciones de un cambio en la velocidad tendencial de la economía.

Están en línea también con dichas estimaciones de proyección, algunas variables que empiezan a mostrar un mejor desempeño, como la inversión, la confianza empresarial, mejorando después de varios meses en terreno negativo o variables, como el control de la inflación y las posibilidades de un mayor dinamismo de la economía, mediante una disminución de la tasa de política monetaria y de desempleo, esta última producto del desempeño de las demás variables incidentales.

Así, se espera habrá «viento a favor», para beneficio de la economía, pero frente a esto se debe tener confianza, pero no triunfalismo y menos antes de tiempo. Son muchas las variables intervinientes en los resultados, las cuales no son controlables, como ha sucedido con los precios de los combustibles dado el escenario bélico internacional, o los desastres causados por la naturaleza. A pesar de lo anterior, existe sustento para estar moderadamente más optimistas y cada vez, ojalá menos pesimistas, pero ante todo debe primar la realidad.

 

 

 

 

Dr. Juan Saavedra González, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción.

Columna opinión de El Sur, viernes 04 de septiembre 2026