» ¿Qué haremos al respecto? Si bien existe un proyecto de reconstrucción aprobado en el presente gobierno, los potenciales efectos que pudiera tener probablemente se van a percibir en varios años más.»

De acuerdo con la información entregada por el Instituto Nacional de Estadísticas, la tasa de desocupación aumentó en once regiones del país, en el último año. La medición del trimestre móvil abril -junio 2026 en todas las regiones, desde la región de Coquimbo al sur, con excepción de la Metropolitana y la de Ñuble, muestra que sus tasas de desocupación se incrementaron.
Esto refleja una primera característica de la evolución en el mercado laboral regional. Se trata de un fenómeno nacional, con algunas características territoriales. La tasa de desocupación de nuestra región es al mismo tiempo la más alta del país después de la Región de Ñuble. En una comparación con el año 2025, la tasa de desocupación aumentó de 9,3% a 10,4%. Es decir, en 1,1 punto porcentual.
Esto marca una segunda característica de la situación de desocupación regional: Es una de las más altas a nivel nacional y muestra un fuerte incremento interanual. Es importante recalcar que no se trata de un fenómeno nuevo. Tanto la tasa de desocupación como los índices de subutilización de la fuerza laboral regional vienen aumentando desde finales del año 2021, posterior a la pandemia del covid19.
Tercero, es importante dilucidar si se trata de un fenómeno que corresponde a la capacidad de la economía regional para generar nuevos puestos de trabajo (empleos) o que la disponibilidad de las personas dispuestas a trabajar ha aumentado mucho (fuerza laboral). Para ello es preferible remontarse a un período previo a los fenómenos del estallido social y la pandemia, que generaron muchas distorsiones en el funcionamiento de la economía. Si medimos cuando aumentó la fuerza laboral regional entre abril -junio 2019, trimestre previo al inicio del estallido social, y lo comparamos con el mismo trimestre para el año 2026, ésta aumentó en aproximadamente 40 mil personas (5,3%).
Esto se encuentra bastante en línea con la proyección de población en edad de trabajar del Censo de Población que estima para la región en el mismo período un crecimiento en torno a las 60 mil personas (4,8%). Si hacemos el mismo cálculo para el empleo regional durante el mismo período, llegamos que éste sólo creció en poco menos de 13 mil personas. Es decir, un crecimiento bajo que equivale a un aumento magro en el número de empleos de 1,8% en siete años.
Este ritmo de crecimiento no podría haber mantenido estable la tasa de desocupación, en condiciones normales. Entonces una tercera característica de la situación del mercado laboral regional es que hay un déficit de generación de puestos de trabajo que se explica, probablemente, por las crisis vividas en el país a partir del año 2019. La economía regional, al igual que el resto del país, vivió los efectos estas crisis que removieron la economía regional y todavía estamos viviendo las consecuencias de estos remezones, entre otras cosas, en la baja creación de nuevos puestos de trabajo.
La pregunta por supuesto es ¿qué haremos al respecto? Si bien existe un proyecto de reconstrucción aprobado durante el presente gobierno, los potenciales efectos que pudiera tener probablemente se van a poder percibir en varios años más. Por ello parece lógico implementar medidas inmediatas de estímulo a la generación de nueva actividad y empleos que puedan paliar la actual situación laboral y sus consecuencias para la población. Ese es el rol que tiene la política de estabilización económica.
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Dr. Jorge Dresdner C. Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de Concepción. Columna opinión de El Sur, Viernes 28 de agosto de 2026 |



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