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 Desde sus inicios, la crisis COVID ha trastocado notoriamente el mercado del trabajo en todas partes del mundo. Los trabajadores han sido impactados de diferentes formas, algunos cambiando su manera habitual de trabajar y otros dándose cuenta de que sus funciones han pasado a ser mucho más esenciales de lo que eran antes.

  Al respecto McKinsey, una Consultora americana en el ámbito estratégico, ha publicado un reporte sobre el futuro del trabajo post corona virus, realizando un estudio en ocho economías relevantes a nivel mundial con el fin de evaluar los efectos de esta crisis sanitaria en el mercado del trabajo y su futuro. A continuación se señalan las principales enseñanzas y aprendizajes que surgen de dicho estudio.

  Antes de la pandemia, el desarrollo de nuevas tecnologías constituía la principal fuente de preocupación de nuestras economías y formas de vida en tanto que hoy la crisis se ha encargado de desafiar por completo nuestros hábitos, especialmente aquellos relacionados con el trabajo. Así, el estudio revela que los trabajos que serán más impactados se relacionan con aquellos que actualmente requieren una gran proximidad física, como los ligados a la hotelería, la atención de público y la venta o los relacionados con restaurantes. Por otro lado, la tendencia al teletrabajo se acelerará incluso con directivos que ya han comenzado a reducir el número y superficie de sus espacios de trabajo. Además el estudio señala que es muy probable que los empleados tengan que cambiar de trabajo con mayor frecuencia y que los viajes de negocio se reducirán al ser reemplazados por videoconferencias u otras similares aun cuando las negociaciones importantes se sigan realizando cara a cara. También esta circunstancia tendría efectos en la geografía del trabajo, con trabajadores alejados cada vez más de las grandes ciudades y comunicados a la empresa por vía tecnológica.

  Otra tendencia que la pandemia va a acelerar es el desarrollo tecnológico y particularmente el de la inteligencia artificial. Al automatizar ciertas tareas, obligará a las personas en puestos de baja calificación a mejorar sus habilidades para poder seguir empleadas.

  Para acompañar esta profunda mutación en el mundo del trabajo, las empresas y organizaciones tendrán un rol preponderante y fundamental. Con el concurso de los gobiernos, y también motu proprio, las empresas han mostrado una notable capacidad de adaptación y flexibilidad frente a esta pandemia. Se han creado, y seguirán creándose, conceptos y procesos innovadores en que deben participar sus colaboradores.

  Asimismo gobiernos y empresas deben asumir las responsabilidades de acompañar a la gente para el trabajo del mañana, creando e incentivando redes digitales al alcance de todos, para no olvidar que más del ochenta por ciento de nuestros trabajadores no operan, necesariamente enfrente de un computador. Estas acciones conducirán a sentar las bases de una Sociedad Laboral más resiliente, más talentosa y más igualitaria al considerar los tres actores principales del mundo del trabajo: Gobiernos, Empresas y Trabajadores.