fbpx

Habrá que definir más o menos Estado, grado de libertad del mercado, de concentración de riqueza y de actores en sectores industriales que no afecten la competencia

Las expectativas siempre esperan el futuro, con más o menos incertidumbre, y es lo que está ocurriendo en el escenario nacional, en muchos aspectos. Pero este comentario se centrará más bien sobre lo relacionado con el futuro que debería regir a la economía nacional en los próximos años.

Las elecciones, principalmente de Presidente de la República y de parlamentarios, conjuntamente con los temas que deberá definir la Convención Constituyente, presentan el escenario del tipo de «tormenta perfecta», para que los principales agentes de la economía, esperen se diluciden las incógnitas implícitas, para tomar decisiones.

Las expectativas e incógnitas a despejar están relacionadas con las reformas y ajustes en el modelo económico seguido por el país casi por medio siglo, o definitivamente por el cambio de aquel modelo económico, según sean las autoridades y parlamentarios elegidos para el gobierno del país, en las elecciones a realizarse en las próximas semanas y de acuerdo a las definiciones que sobre este tema se concluyan y se incorporen en la carta fundamental, como es la nueva Constitución.

Todo parece indicar, según declaraciones de los postulantes a la Presidencia de la República, como por parte de la ciudadanía, la necesidad de realizar cambios drásticos y de fondo en el actual modelo económico, o definitivamente cambiar el modelo actual. Aunque se puede estar o no de acuerdo, éste ha permitido poner al país en una posición de primera línea, al menos dentro del área latinoamericana, independiente de costos absolutamente inaceptables que se han pagado.

Se debe considerar también la inexistencia de aquel modelo, que sea eficiente y se mantenga indefinidamente en el tiempo, alcanzando siempre los más importantes objetivos económicos requeridos por un país. En esta misma línea, se debe agregar que el actual modelo seguido en la economía nacional, ha sido criticado porque hay varios aspectos necesarios de cambiar, situación reclamada con fuerza por los movimientos sociales.

Así, son muchos las facetas y áreas principales cuestionadas, dentro del funcionamiento y resultados producidos por el actual modelo. Sólo por nombrar algunos ejemplos, definiciones como más o menos Estado, grado de libertad del mercado, concentración de la riqueza y de actores en sectores industriales y comerciales, complicando el nivel de competencia por el que aboga y predica este modelo, tema sobre principales prestaciones sociales. etc. Todo lo anterior, por el sólo peso de sus argumentos y de las cifras expuestas dentro de la economía nacional, justifican cambios requeridos o exigidos.

Al cambiar todo o parte del actual modelo económico vigente, será de la máxima relevancia que aquel nuevo modelo a seguir sea sustentable, además tenga implícitas las condiciones, definiciones y ecuaciones bien establecidas, lo cual debería garantizar el crecimiento de la economía nacional en niveles relevantes, accediéndose así a la obtención de los recursos necesarios e imprescindibles, para hacer efectivo un mayor bienestar social y mejor futuro del país.

De otra forma, se pueden proponer e implantar modelos que no pasan de ser, lamentablemente, utopías respecto de los resultados deseados, los cuales no permitirán realizar los cambios tan requeridos, por una parte importante de la sociedad.

Dr. Juan Saavedra González, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción,-