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La elevada inflación de septiembre mostró que las políticas públicas de la crítica combinación Gobierno-Congreso llevaron el IPC interanual al récord de 5,3%

Se viven tiempos de indeseados aumentos de temperatura en diferentes planos que debieran hacernos reflexionar. Destacaremos tres sobrecalentamientos: el vinculado al cambio climático, el de la economía y el político.

Con el cambio climático generado por el calentamiento global, el único progreso parece ser que ya nadie lo mega. Desde sequías devastadoras en diferentes puntos, Chile incluido, hasta inundaciones en otros.

Es central en este problema la emisión de CO2 por quema de combustibles fósiles. Chile resolvió cerrar sus termoeléctricas, bien, pero es irrelevante en la solución del problema global si los mayores emisores no hacen algo concreto en la misma dirección. Mayores emisores son las potencias mundiales, como China, que emite más que Estados Unidos, India, Rusia y Japón juntos y no ha comprometido reducción de emisiones de CO2.

En estos días, han aparecido simulaciones que muestran que la Torre de la Libertad, en Estados Unidos, verá inundado parte de su entorno como consecuencia del aumento del nivel del mar por el derretimiento polar ocasionado por el calentamiento global. Otras ciudades costeras sufrirán lo mismo en breves años. Que no sea inmediato no debe tranquilizarnos puesto que, de no corregirse las causas, es inexorable.

Por su parte, el calentamiento de la economía en Chile es indesmentible. La elevada inflación de septiembre mostró que las políticas públicas impulsadas por la crítica combinación gobierno-parlamento llevaron al IPC interanual a septiembre al récord de 5,3% siendo sus principales componentes la variación de precios al alza del Transporte, Vivienda y Alimentos. La inflación es el peor castigo para los más pobres y desposeídos.

Así, el Presidente del Banco Central, ejemplificó en el Senado que, el cuarto retiro de los fondos de pensiones traería un alza del dividendo hipotecario de 2.000 UF de 380mi1 a 452 mil pesos. Además, el mayor gasto por pago de intereses de la deuda chilena se incrementara en cerca de 3.000 millones de dólares anuales. Agréguese que sus beneficios favorecen a las personas de mayores ingresos que aún conservan fondos. Esta manifestación del calentamiento de la economía es muy inconveniente.

Por último, tenemos la expresión política de este fenómeno. Con las elecciones próximas, la campaña presidencial está mostrando un sobrecalentamiento de políticas públicas que debiera hacemos reflexionar. Resultan impresionantemente negativas algunas propuestas programáticas. Temas como el crecimiento económico y la inversión, fundamentales para el progreso de la sociedad, parecen completamente ausentes.

Para financiar promesas se habla de reformas tributarias dando lugar a un carnaval de propuestas carentes de contenido o que apelan a instrumentos fracasados. Cabe recordar que la reforma tributaria de Bachelet II, concebida para financiar la gratuidad educacional, se propuso recaudar una cifra que terminó siendo 10% de lo estimado. Ahora se habla, por ejemplo, de impuesto a los súper ricos, que resulta grato al resentimiento que adorna a muchos, sin considerar que no ha funcionado en ningún lugar.

Son malos los sobrecalentamientos que, en distintos planos nos afectan, peores sus consecuencias y problemática su corrección. Días complejos se avizoran.