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Argentina es un proveedor riesgoso e inseguro de gas y solo puede jugar un papel circunstancial y de muy corto plazo en la estrategia energética de Chile

Las recientes dificultades en el mercado de gas en Chile han reabierto la discusión sobre los posibles proveedores para resolver los déficits previstos. Argentina, y las posibles importaciones de gas juegan un papel importante en esta discusión. Ya en 2005, hace 16 años, se discutía la posibilidad de cubrir el déficit que presentaba el mercado chileno de gas natural con importaciones desde Argentina. Finalmente, se firmaron acuerdos con la administración del presidente de la época, Carlos Menem, los que implicaban inversiones significativas a cambio de una promesa de exportar gas a Chile. Esta idea se apoyaba en el interesante y promisorio yacimiento de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén.

En esa misma época, escribimos una nota en este mismo espacio indicando nuestras dudas sobre estos acuerdos. Un punto central de nuestra nota era que la existencia de saldos exportables de gas en la Argentina era discutible en el corto y mediano plazo, a pesar de la promesa de Vaca Muerta. Un posible mecanismo para asegurar el cumplimiento de los acuerdos era la importación de gas a la Argentina desde Bolivia, mientras se exportaba desde Neuquén a Chile.

Los acontecimientos posteriores demostraron que, desgraciadamente, teníamos razón en nuestra opinión dubitativa. Los envíos de gas fueron irregulares y mucho menores que lo programado, causando choques importantes de oferta en el mercado chileno.

El problema tuvo diversos orígenes, entre los cuales podemos mencionar dificultades en la oferta boliviana y eventos climáticos en Buenos Aires. Estos últimos llevaron a desviar el gas de Neuquén a Buenos Aires, a costa de las exportaciones a Chile y con el objeto de aliviar las presiones de precios en el centro del país. La promesa de Vaca Muerta continuó siendo una promesa, pese a una geología favorable, pero con un ambiente macroeconómico claramente desfavorable para las inversiones.

Hoy, casi dos décadas después, la situación es muy similar. Examinando los datos disponibles de la evolución de los saldos exportables de Argentina en los últimos diez años podemos reafirmar nuestras dudas sobre la capacidad de Argentina en el mediano y largo plazo. La inestabilidad económica persiste y el país continúa al borde del default de la deuda. El gobierno todavía privilegia metas políticas de muy corto plazo sobre políticas económicas de mediano y largo plazo, como en el caso de la suspensión de las exportaciones de carne.

Nuestra opinión es la misma que la presentada anteriormente: Argentina es un proveedor riesgoso e inseguro de gas y solo puede jugar un papel circunstancial y de muy corto plazo en la estrategia energética de Chile. En el mediano y largo plazo, el mercado de gas debe confiar en proveedores múltiples más estables y seguros en el Medio Oriente y en Sudeste Asiático. Igualmente útil es aumentar el número de proveedores de gas., lo que abre aún más el mercado de las importaciones de gas licuado. En este terreno, observamos que es probable una rápida expansión de la oferta internacional debido a inversiones masivas en las regiones antes mencionadas. Sin embargo, también es necesario crear las infraestructuras necesarias en Chile, en un terreno donde el principal cuello de botella parece ser la capacidad naviera, más que la construcción de las plantas de recepción y desliquificación.

Lo importante es que existen otras opciones relevantes de política pública y socios potenciales que permitan evitar las interrupciones en el abastecimiento de nuestros proveedores como nos ocurrió en el pasado, evitando de ese modo tropezar con la misma piedra.