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«Las cifras de la economía no permiten tener un alto grado de optimismo, empezando por la proyección de bajas tasas de crecimiento para el presente y el próximo año».

El nuevo Gobierno recién elegido, que tomará el mando de la nación en un par de meses más, recibirá un país, lamentablemente, más pobre y más endeudado, condiciones lejos de ser las óptimas para enfrentar los desafíos, relacionados con la aplicación de su programa de gobierno.

Lo anterior justifica las expectativas cifradas en el nombramiento del equipo económico, léase ministros de Hacienda y Economía, quienes tendrán a cargo tomar, tal vez, las más importantes decisiones destinadas a lograr un desempeño positivo al mayor nivel posible en esta área, al margen de estar además bajo el escrutinio público de vastos sectores de la ciudadanía.

En este mismo sentido, las cifras de la economía no permiten tener un alto grado de optimismo, empezando por la proyección de bajas tasas de crecimiento para el presente y el próximo año, en un país que necesita, lo antes posible, volver a tener tasas atractivas en esta materia y empezar a devolver o alcanzar mejores niveles de vida y de menor pobreza.

A manera de verificación de lo anterior, algunos indicadores dan cuenta de esta situación, cuando se comprueba la depreciación de aproximadamente un 20% de la moneda nacional, frente a la divisa estadounidense, lo cual de inmediato hace más pobre al país, exceptuando a determinados sectores favorecidos con esta situación.

Además, el mayor nivel de endeudamiento del país, aproximadamente alcanza al 35% del PIB, (Producto Interno Bruto), conlleva un aumento del servicio de la deuda, intereses de por medio, que se deben pagar. Pero también se debe agregar a lo anterior, los problemas derivados del menor poder adquisitivo, dado el actual nivel de inflación, que termina afectando los niveles de demanda. Se une a lo anterior, una proyección de crecimiento insuficiente de la tasa de inversión, variable clave dentro del comportamiento futuro de la economía, siendo el precio internacional del cobre y los mejores ingresos del sector exportador, algunos aspectos positivos del escenario económico.

Así, un ambiente bastante complejo espera a las autoridades ministeriales del área económica del próximo gabinete, los cuales, conjuntamente y coordinados con las autoridades del Banco Central, deben llevar adelante la gestión, para cumplir de la mejor forma posible con lo propuesto en el programa del nuevo Gobierno, pero se debe mantener la confianza en que se avanzará en la dirección de los mejores objetivos para bien de la nación.

Hay también expectativas por las reformas anunciadas, pero para aquello se requiere, por supuesto, crear o disponer de los recursos necesarios para estos efectos.

Indudablemente existen expectativas crecientes, respecto de los planteamientos iniciales y de la conducción que llevará a cabo el nuevo Gobierno. Existirá, como siempre ha ocurrido, un período conocido como de «luna de miel», o como existe en el deporte del boxeo, un primer round de estudio, de observación entre los principales actores de la economía, pero a su vez, antes que después se develarán las incógnitas soportantes de las expectativas existentes, y así poner a transitar a la economía por un camino más o menos diferente del accionar actual, pero con el fin y misión de llevar adelante políticas inteligentes, que permitan alcanzar aquellos mejores objetivos para el bien de todo el país.

Dr. Juan Saavedra González, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción,-