Escrito por Comunicaciones FACEA
agosto 7, 2026

Miguel Sánchez, académico del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, participó en el International Workshop on Game Theory and Economic Applications, uno de los encuentros más prestigiosos a nivel mundial en teoría de juegos, la rama de la economía que estudia cómo personas y empresas toman decisiones estratégicas frente a otros actores. El evento reunió a seis premios Nobel, tres de los cuales —Roger Myerson, Robert Wilson y Paul Milgrom— asistieron de manera presencial para dictar clases magistrales.
A diferencia de otros congresos más generales, la instancia permitió dedicar una semana completa a temas específicos, como las teorías de juegos y de búsqueda y emparejamiento. Por ello, Sánchez Valoró la posibilidad de compartir conocimientos con pares: «Estar en un entorno donde todos trabajan en líneas similares permite validar y enriquecer el propio trabajo, y obtener retroalimentación específica de expertos en el área de uno», señaló.
La ciudad lineal
La investigación presentada se enmarca en los modelos de Hotelling, dentro de la economía espacial, que analiza cómo el espacio físico afecta las decisiones económicas. El ejercicio imagina una ciudad reducida a una sola calle, donde las empresas deben decidir dónde ubicarse para competir por los mismos consumidores.
La literatura tradicional asumía que instalarse en cualquier punto de esa calle costaba lo mismo, y la novedad que introduce el trabajo de Sánchez y Silvia Martínez son los «costos de localización»: establecerse cerca de mejor infraestructura, de un mercado más grande o de un sistema tributario más favorable tiene un costo más bajo que aquellas ubicaciones que carecen de los mismos.
Por qué el centro cobra más
El hallazgo central del estudio es contraintuitivo: incluso cuando ambas empresas son idénticas y enfrentan costos simétricos, puede surgir un equilibrio asimétrico en el que una se ubica cerca del centro —la empresa mainstream— y la otra en la periferia, y es la del centro la que termina cobrando el precio más alto. Los autores explican este resultado por la interacción de tres fuerzas: el efecto demanda, que empuja a las empresas hacia el centro para captar más consumidores; el efecto competencia, que las empuja a separarse para evitar competir directamente en precio; y el efecto localización, propio de este modelo. La empresa central puede cobrar más porque cuenta con un mercado cautivo: los consumidores cercanos prefieren pagar un poco más antes que desplazarse hasta la otra punta de la ciudad, mientras que la empresa de la periferia debe bajar precios de forma más agresiva para disputar el mercado intermedio.
Para que estos equilibrios asimétricos sean relevantes más allá de la teoría, los autores requieren además que sean estables, es decir, que resistan pequeños cambios en las condiciones del mercado, y encuentran condiciones necesarias que la función de costos de localización debe satisfacer para que la estabilidad resulte en equilibrio.
Cabe destacar que el artículo se encuentra actualmente en revisión para su publicación en la revista Economic Modelling.
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