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El mercado de trabajo regional aún no se ha recuperado y los impactos fueron diferenciados para distintos grupos de personas, especialmente para las mujeres

El mercado de trabajo regional ha mostrado signos de recuperación. Esto da la sensación de que se está volviendo a la «normalidad». No obstante, una mirada más cuidadosa dice otra cosa.

Miremos primero las cifras. La desocupación en el trimestre móvil febrero-marzo-abril del año 2020 aumentó en alrededor de 8.000 personas en comparación con el último trimestre, cuando los efectos de la pandemia aún no se reflejaban en el mercado del trabajo, el trimestre febrero-marzo-abril del año 2019, de acuerdo a las estadísticas que entrega el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Por tanto, esta cifra es un indicador del impacto que tuvo la pandemia en su primer año sobre la desocupación. En el mismo trimestre para el año 2021, la cantidad total de desocupados se había reducido en 3.000 personas en comparación con el año 2020. Es decir, había menos desocupados en la región en el año 2021 que en el año 2020. Y esto puede dar la sensación que los efectos de la pandemia se reducen.

Sin embargo, si miramos las cifras de personas ocupadas totales, éstas al mismo trimestre del año 2021 eran menores que en el año 2019 y 2020. Las personas que ya no se encontraban ocupadas en el 2021 eran casi 82 mil menos que en el 2019. Esto es más que uno de cada diez personas que se encontraban ocupada el 2019, aún no recuperaba su ocupación el 2021.

La pregunta es ¿cómo se concilian estas cifras? No todas las personas que perdieron su calidad de «ocupada» a raíz de la pandemia aparecen como desocupadas. Muchas personas que pierden o dejan su trabajo no buscan activamente trabajo y por esta razón no aparecen como desocupados en las cifras del INE.

Pero la forma cómo la pandemia impacta a las personas depende de su situación familiar y personal. Por ejemplo, la cantidad de desocupados entre los hombres aumentó fuertemente en 33% entre 2019 y 2021. En cambio, para las mujeres, la cantidad de desocupadas, en el mismo período, se redujo en 14%. Esto refleja, en buena parte, los distintos roles que hombres y mujeres desempeñan en la sociedad. La cantidad porcentual de mujeres que perdieron o dejaron su empleo es muchísimo mayor que la de los hombres a nivel regional. Sin embargo, esto no se reflejó en la desocupación, porque éstas «abandonaron» el mercado laboral. Es decir, fueron contabilizadas como «Fuera de la fuerza de trabajo» regional.

Se pueden sugerir, dos factores que contribuyeron a este resultado. Uno, es el hecho que los niños dejaron de ir a los colegios y algún miembro de la familia tenía que quedarse a cuidarlos en casa. Estos fueron preponderantemente mujeres. Dos, las mujeres en el mercado del trabajo se concentran en rubros que se vieron fuertemente afectados por las medidas sanitarias asociadas a la pandemia, como son el comercio, los servicios de alimentación y educacionales. En la medida que se redujo la actividad en estos rubros en mayor medida que el promedio del resto de las actividades, la ocupación de las mujeres se vio relativamente más impactada que la de los hombres.

En resumen, el mercado de trabajo regional no se ha recuperado aún y los impactos fueron diferenciados para distintos grupos de personas, especialmente para las mujeres. Esto obedece a factores coyunturales, pero también estructurales de la sociedad chilena, que deberían tenerse en mente cuando se diseñan las políticas y medidas para la reactivación laboral.