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Hay recuperación, capacidad de gasto, presiones inflacionarias, pero también personas que perdieron o no consiguieron un nuevo trabajo

El Indicador de Actividad Económica (Imacec) es un índice que resume el nivel de actividad económica global del país mes a mes. Por ello es, probablemente, el indicador más importante para seguir en forma continua el desarrollo productivo de la economía chilena. Los resultados que muestra este indicador se encuentran en el centro del debate sobre qué hacer en el actual momento económico.

El Imacec de diciembre 2020 fue muy similar al de diciembre 2019. Este último es el nivel más alto alcanzado por el Imacec en los últimos ocho años. Que se haya alcanzado este nivel indica que ha habido una fuerte recuperación de los niveles de actividad económica en el país y que actualmente estamos en los niveles de uso de la capacidad productiva instalada más altos que hayamos tenido en los últimos años, incluyendo los años previos a la pandemia. Todo esto es consistente con que hoy existan presiones inflacionarias en la economía. Si la demanda es alta y la producción no es capaz de responder con mayor oferta, suben los precios.

¿Cómo llegamos a esto? La economía nacional fue fuertemente impactada por las medidas de cuarentena que se tomaron en el país en el año 2020. En los meses de junio y julio del 2020 el nivel de actividad económica alcanzó su nivel mínimo, y es necesario volver varios años atrás para encontrar niveles de actividad tan bajos. Pero a partir de los últimos meses del año 2020 la economía nacional recuperó su nivel de actividad y esto se mantuvo durante el primer semestre del año 2021. Uno podría aventurar que las cifras muestran hoy que la economía recuperó su trayectoria previa a la crisis.

Se ha argumentado sobre cuáles fueron los factores que generaron esta recuperación económica, y se ha indicado que los retiros de fondos de pensiones han sido un factor determinante, así como las ayudas gubernamentales que inyectaron liquidez a la economía. Sin duda, esta explicación parece plausible, dado que el primer retiro de los fondos de las AFP se produjo el 30 de julio del 2020, momento en que el nivel de actividad económica nacional se encontraba en su nivel más bajo. Posterior a eso la economía remontó su nivel de actividad.

Pero ahora el momento económico es diferente y la economía muestra signos de recalentamiento. La inflación desfavorece especialmente a los grupos más vulnerables, porque tienen menos formas de evitar sus efectos negativos sobre el poder adquisitivo de sus ingresos. Por ello es importante controlarla.

Al mismo tiempo recordar que, a pesar de que el nivel de actividad económica puede ser el mismo al previo de la pandemia, no todo es igual. La crisis ha generado obsolescencia de capital, optimización de los procesos productivos, y probablemente reducción en forma permanente de parte del empleo que existía previamente. Hay puestos de trabajo que no se recuperarán, a pesar de que estemos produciendo la misma cantidad de bienes y servicios que previo a la crisis. Por ende, existen personas y familias para las cuales la situación económica no ha repuntado.

Hay recuperación, capacidad de gasto, presiones inflacionarias, pero también personas que perdieron o no consiguieron un nuevo trabajo. Todo esto debe considerarse en una política económica prudente, pero que a la vez vele por proteger a los más desfavorecidos, y recordando que la pandemia no se ha acabado.